Los cambios socioculturales se aceleran de la
mano de las nuevas tecnologías. Nuestros usos y costumbres cambian a pasos
agigantados empujados por la técnica. Los objetivos siempre son más confort y
más ahorro de tiempo: casas domótica, industrialización de la producción,
comunicaciones más rápidas... También el consumo sufrirá una transformación
radical, o al menos así lo demuestra el estudio New Future in Store, de la
empresa de estudios de mercado TNS, elaborado a partir del testimonio de 4.600
encuestadas en ocho países (Canadá, Francia, Alemania, Japón, España, EE UU y
Reino Unido) entre enero y febrero de este año.
Pagos con huellas dactilares digitalizadas que
vinculan los recibos con las cuentas bancarias; probadores interactivos donde el
cliente se puede comunicar con el personal sin necesidad de salir a buscar al
dependiente; carritos de supermercado inteligentes con pantalla incorporada
mediante la cual el usuario podrá localizar productos, enterarse de los precios
y de las promociones especiales; un espejo digital o un escáner en tres
dimensiones del cuerpo del cliente para que éste sepa qué prendas de ropa de la
tienda le pueden quedar bien y qué marcas sin necesidad de probárselas, o
neveras que informan de cuando se acaba un producto y que, prácticamente, serán
capaces de elaborar listas de la compra.
Redes sociales de compradores, pedidos por
teléfono móvil
Éstos, sin duda, son sistemas muy novedosos, pero
hay otros que ya han llegado o se están empezando a implantar, como los foros en
Internet o redes sociales de compradores, en los que se cuelgan comentarios,
valoraciones y recomendaciones sobre productos recién lanzados al mercado, y que
sirven también de gran ayuda tanto a los fabricantes como a los distribuidores,
o las compras o pedidos realizados a través del teléfono móvil. Los propios
encuestados valoran el grado de innovación de estos servicios y dan su opinión
sobre cuáles de ellos ya podrían estar disponibles en sus países en 2015.
Entre los métodos valorados como los más
novedosos son los probadores interactivos o los escáners en tres dimensiones del
cuerpo humano para facilitar las compras de ropa, los pagos mediante huellas
dactilares, o los carritos inteligentes.
Todos estos nuevos métodos no solo tendrán un
gran impacto en nuestras pautas de consumo. También implicarán la elaboración de
nuevas fórmulas de mercadotecnia que puedan llegar al nuevo consumidor. Y éste
tendrá una mayor participación en el desarrollo de nuevos productos y en la
mejora de los que ya existen
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