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Tener
techo propio: fantasía o realidad?
El Plan Crédito Justo de la Misión Hábitat
otorga facilidades para que las personas de bajos recursos puedan
adquirir una vivienda principal de hasta 52 millones de bolívares. Sin
embargo, los esfuerzos del Gobierno resultan insuficientes, cuando se
observa que el mercado inmobiliario ofrece pocas opciones para este
grupo de la población
Mirelis Morales
Tovar
El Nacional
04-04-05
Los avisos de prensa
que informan sobre los detalles del Plan Crédito Justo tienen escrita
una promesa: "Con la Misión Hábitat
ahora todos los venezolanos podemos tener techo propio". El Gobierno
sustenta su ofrecimiento en la Ley Especial del Deudor Hipotecario,
que concede facilidades a las personas con ingresos menores a 1,617
millones de bolívares para optar a un financiamiento y adquirir así
una vivienda principal.
Este instrumento legal, que se aprobó el 3 de enero, establece
condiciones para que los venezolanos de bajos recursos reciban un
crédito hipotecario a tasas preferenciales, por un monto de hasta 36
millones de bolívares, y se beneficien de un subsidio de no más de 19
millones de bolívares, que no están obligados a reintegrar al banco.
De igual forma, la ley ampara a los que poseen o soliciten un
crédito hipotecario al prohibir aquellas modalidades financieras de
doble indexación, que ponen en riesgo sus recursos, y al disponer que
las cuotas de pago no pueden exceder 20% de los ingresos anuales
declarados por el deudor hipotecario.
Asimismo, establece que cuando la tasa activa promedio de la
banca supera 40%, el interés para la adquisición de vivienda no podrá
ser mayor a 18% . A la fecha, el Conavi fijó un cargo de 11,36% para
los acreedores que devengan más de 1,617 millones de bolívares y
tengan un crédito con recursos de la banca privada o tramitado a
través de Ley de Política Habitacional.
Hasta aquí se puede decir que el Gobierno ha cumplido con la
primera y hasta con la segunda promesas difundidas en los avisos de
prensa: "Con el plan crédito justo de la Misión Hábitat estás más
cerca de tu casa". Siempre que se trate -claro está- de una vivienda
que cueste entre 38 millones y 52 millones de bolívares.
Sin embargo, parece que al Ejecutivo se le pasó por alto un
detalle.
En los últimos cinco años sólo se han construido 94.000
viviendas y ese lote ha resultado insuficiente para cubrir el déficit
habitacional, que es de 1,6 millones de hogares, según las cifras de
la Cámara Venezolana de la Construcción.
Ello sin contar que existen 1,1 millones de viviendas que
requieren ser mejoradas o carecen de servicios básicos.
De allí se deriva que el futuro comprador se tope con un
mercado inmobiliario restringido, en el que la escasa oferta se
comercializa a precios elevados por la presión que ejerce la alta
demanda.
En ese sentido, de poco sirve que el Gobierno fije tasas de
interés preferenciales y otorgue subsidios a las personas que devengan
menos de 1,617 millones de bolívares, cuando no existe una oferta real
que esté al alcance de sus ingresos.
Un estudio de la Consultora Miguel Chacón y Asociados revela
que 90% de la oferta inmobiliaria en el área metropolitana supera los
150 millones de bolívares.
Sólo 6,18% de las viviendas en venta puede ser adquirido a
través del Plan Hábitat, por el perfil de los solicitantes.
En ese sentido, el Ejecutivo tiene la tarea de responder a las
necesidades habitacionales de 85% de la población, que tiene ingresos
por debajo de 1,617 millones de bolívares. Por ahora, su principal
reto será cumplir con la meta de edificar 120.000 casas para finales
de 2005 y 200.000 nuevos hogares para 2006. Sin embargo, el Gobierno
pronostica que habrá que esperar hasta 2021 para solucionar por
completo el problema habitacional.
TESTIMONIOS
Soltera y sin dinero
Solicitante: María Antonia González Profesión: secretaria Sueldo
mensual: 321.235,20 bolívares (salario mínimo) María Antonia aprovechó
el viernes –ese día su jornada laboral empieza después de las 9:00 am-
para ir a la sede del Banco Hipotecario Latinoamericana a pedir una
planilla de solicitud de crédito. Hace dos días, una vecina le sugirió
que fuera a la institución financiera a retirar el documento, porque
había escuchado en el Aló, Presidente que las personas con salario
mínimo podían optar por un financiamiento para comprar una vivienda.
En la institución le explicaron que por tener ingresos menores
a 588 mil bolívares, podía recibir un préstamo máximo de 16,5 millones
de bolívares.
Además, le indicaron que tiene derecho a un subsidio de 19
millones de bolívares, que le servirá para amortizar el capital del
crédito y no está obligada a reintegrarlo al banco.
Antes de que alcanzara a preguntar por el monto de las cuotas,
la promotora del banco le señaló que el crédito sería a una tasa de
interés mínima de 5,68% y que tendría un plazo de 20 años para
cancelarlo. Le explicó que, de acuerdo con la Ley Especial del Deudor
Hipotecario, no podrá comprometer más de 20% de sus ingresos en los
pagos de las cuotas. En ese caso, la mensualidad no superaría los
117.600.00 bolívares.
María Antonia retiró su planilla de solicitud en el Banco
Hipotecario Latinoamericana; pero allí le dijeron que podía ir a
cualquier institución bancaria, adscrita al Sistema Mutual
Habitacional, para pedir el préstamo.
Eso sí, le advirtieron que debe estar cotizando la Ley de
Política Habitacional y que tiene que presentar como parte de los
recaudos la opción de compra o carta de compromiso de venta, así como
una declaración jurada de no poseer vivienda.
En ese sentido, María Antonieta deberá buscar un apartamento
nuevo o en el mercado secundario que cueste 37,6 millones de
bolívares.
Ahora bien, una vez que protocolice el contrato de préstamo,
tendrá que llevar al banco el registro de vivienda principal para
mantener las condiciones preferenciales del financiamiento.
Casados y sin casa Solicitante 1: José Fernández Profesión:
mecánico Sueldo mensual: 550.000 bolívares Solicitante 2: Mariana
Marcano Profesión: maestra Sueldo: 460.000 bolívares José Fernández
tiene tres años casado con Mariana y desde entonces viven en casa de
sus padres, porque carece de dinero para comprar un inmueble propio.
En una oportunidad intentó adquirir un apartamento por Ley de Política
Habitacional, pero el propietario le exigió un monto por adelantado y
en ese momento no tenía la suma de dinero para reservar la propiedad.
Así que tuvo que resignarse a seguir bajo “las faldas” de mamá.
Por un aviso de periódico, José se enteró que el Gobierno
estaba ofreciendo planes a los recién casados para comprar una
vivienda.
En el banco le informaron que podía optar, junto con su esposa,
por un financiamiento de hasta 35 millones de bolívares, pues sus
ingresos en conjunto están dentro del rango de 588 mil y 1,6 millones
de bolívares.
En su caso, las condiciones del préstamo serían a una tasa de
interés de 8,52%, a un plazo de 20 años para pagar. A diferencia de
aquellos que devengan menos de 588 mil bolívares, la pareja recibirá
un subsidio de 16 millones de bolívares.
Con este aporte, que no están obligados a reintegrarle al
banco, podrán complementar para cancelar una vivienda de hasta 51
millones de bolívares.
Ahora, el matrimonio no sólo deberá buscar un inmueble que se
comercialice dentro de ese rango de precio, sino también obtener una
opción de compra, en la que el propietario se comprometa a esperar un
lapso de entre 90 a 120 días hasta que se protocolice el préstamo.
Asimismo, tendrán que estar al día con sus cotizaciones de LPH
y presentar, como parte de los recaudos, la constancia de matrimonio y
una declaración jurada de no poseer vivienda, que consigna el banco.
Todos bajo el mismo techo Grupo familiar: 3 personas Ingreso
total mensual:
más de 1,617 millones de bolívares Gonzalo y Carmen Elena
vivían en un anexo en Montalbán; pero cuando le avisaron que venía en
camino su primogénito, no les quedó otra que mudarse a un nuevo hogar.
La familia decidió comprar un apartamento en El Marques con los
recursos del Fondo Mutual Habitacional. El pago de las cuotas
mensuales implicó un recorte importante en su presupuesto; no
obstante, lograron cumplir con los compromisos, porque los giros no
superaban 30% de sus ingresos.
Pero, cuál sería su sorpresa, que el monto de las cuotas se
redujo a partir de enero. Cuando llamaron al banco, les informaron que
la tasa de interés del préstamo había bajado de 17,75% a 11,36%, una
vez que entró en vigencia la Ley Especial del Deudor Hipotecario.
Sin embargo, el operador financiero les acotó que para mantener
esas condiciones del crédito debían llevar la constancia de registro
del inmueble, que expide el Seniat. De lo contrario, se presumiría que
el crédito hipotecario no está referido a vivienda principal y, en
consecuencia, se restituirá los parámetros del préstamo original. Les
advirtieron que tenían 180 días, a partir del 9 de febrero, para
presentar el documento.
A tal fin, la pareja acudió a la oficina del Seniat, solicitó
la planilla de vivienda y presentó los recaudos:
título de propiedad (original y copia), cédula de identidad
(original y copia), constancia de residencia otorgada por la alcaldía
o prefectura y 600 bolívares en timbres fiscales. En un lapso no mayor
de 15 días retiraron el documento en el Seniat de los Ruices. |